Cacería colectiva practicada con ayuda de perros y/o batidores con el fin de levantar las piezas de caza mayor existentes en una determinada extensión de terreno (“mancha”), y obligarlas a dirigirse hacia los cazadores que, provistos de armas y medios autorizados, se colocan previamente en puestos fijos distribuidos en líneas, a las que se denomina  coloquialmente “armadas”.

A las armadas, según dónde estén ubicadas se las suele nombrar de distinta manera:

  • “Traviesa”: la línea de puestos atraviesa la mancha que se bate
  • “Cuerda”: línea de puestos que se sitúa en el borde de la mancha, generalmente en su parte más alta.
  • “Sopie”: bordea la mancha en su parte más baja (falda de una ladera, valle,…)
  • “Recula”: es la armada colocada en la línea desde la que parten las rehalas.
  • “De cierre o frontera”: Cierra la mancha, y ocupa el final o remate de las rehalas.

A las agrupaciones de perros que participan se les denomina “rehalas”.

Los batidores, ojeadores, y auxiliares participantes no podrán portar armas de fuego, y no tienen la consideración de “cazadores”, a excepción de los conductores de rehala o “rehaleros”.

Existen distintas formas de batir una mancha: en función de cómo se suelten las rehalas y la dirección que lleven los batidores resultan diferentes formas de realizar la montería. Puede haber más modalidades dependiendo del tipo de terreno y de las apetencias de los organizadores. Las clásicas son:

  • En una sola dirección (1).
  • A tope (2)
  • Cruzada (3)
  • Dándole la vuelta (4)